Justicia tras el silencio: Lamberto Carrato descansa, 90 años después, junto a su familia en Torrero

m.s.Noticias

Nueve décadas después de su asesinato, los restos de Lamberto Carrato han sido inhumados en el cementerio de Zaragoza tras un complejo proceso de investigación y exhumación, cerrando una herida abierta desde el inicio de la Guerra Civil.

«Esto sí es cerrar heridas, el circulo se ha cerrado».

Tras noventa años de incertidumbre, silencio y búsqueda, Lamberto Carrato ya no es un nombre perdido en una fosa común. Sus restos han sido finalmente depositados en un nicho del cementerio de Torrero, devolviéndole la identidad y la dignidad que la violencia de 1936 intentó borrar.

Una familia castigada por la tragedia

La historia de Lamberto no es un caso aislado, sino el epicentro de un drama familiar que ilustra la crueldad de la Guerra Civil y la posterior dictadura. La familia Carrato Beltrán fue castigada con saña. Sixta, la madre, quedó viuda de forma prematura y tuvo que sacar adelante a seis hijos.

La fatalidad los golpeó desde todos los frentes. Mientras que Antonio y Lamberto fueron asesinados por los fascistas tras el golpe de Estado, el horror caído del cielo alcanzó a otras dos hermanas: Raimunda y Pascuala, quienes perdieron la vida en el cruento bombardeo de Alcañiz. La supervivencia para el resto no fue más sencilla; Benjamín y la propia Sixta se vieron empujados al amargo camino del exilio, mientras que su hermana Segunda —en cuyo nicho reposa ahora Lamberto— se vio obligada a vivir bajo el radar, escondida durante los años más oscuros de la dictadura para evitar represalias.

El mapa del olvido y el empeño civil

Durante décadas, el paradero de Lamberto permaneció invisible, protegido por el miedo y el olvido institucional. Sin embargo, su recuperación ha sido posible gracias al trabajo de un grupo de investigadores locales. Agustín Martín Soriano, Paco Felipe Ayala, Raúl Vicente Pérez y Valentín Pinilla Gracia dedicaron años a rastrear archivos y testimonios para localizar el lugar exacto donde los ejecutores arrojaron su cuerpo.

El proceso no estuvo exento de obstáculos. Las leyes actuales de protección de datos dificultaron la localización de los descendientes vivos. Sin embargo, la determinación del equipo permitió finalmente contactar con Angelines, su sobrina, quien ha sido la pieza clave para completar este rompecabezas de justicia y sangre.

«La protección de datos a veces parece diseñada para perpetuar el olvido, pero la verdad siempre encuentra una grieta por la que salir».

Ciencia al servicio de la dignidad

La fase técnica de la recuperación fue dirigida y ejecutada por el equipo de EAFA (Equipo Arqueológico y Forense de Aragón). El trabajo de exhumación en las fosas de la Guerra Civil es una labor minuciosa que combina la arqueología de precisión con la antropología forense. No se trata solo de recuperar huesos, sino de reconstruir la verdad y aportar pruebas científicas que permitan una identificación positiva.

Gracias a esta labor profesional, los restos de Lamberto pudieron ser individualizados y entregados a su familia, transformando un número de expediente en un ser querido que regresa a casa.

Un círculo que se cierra

El acto de inhumación en el cementerio de Torrero ha sido un símbolo de reparación colectiva. Al depositar los restos de Lamberto junto a los de su hermana Segunda, se ha revertido simbólicamente el acto de dispersión y ocultamiento que buscaba el bando sublevado.

Este evento invita a una reflexión profunda sobre la Memoria Histórica. Lejos de reabrir heridas, la identificación y sepultura digna de las víctimas de la guerra civil supone un ejercicio de salud democrática y justicia humana.

Cerrar heridas no significa olvidar lo ocurrido, sino sanar el tejido social a través del reconocimiento de la verdad. Para Angelines y para todos aquellos que colaboraron en esta búsqueda, el 21 de abril de 2026 ha sido el día en que Lamberto Carrato dejó de ser un desaparecido para volver a ser, simplemente, un hombre que descansa en paz con los suyos.

Logotipo de Mercedes Sánchez Redondo. A la izquierda, un isotipo circular formado por las iniciales "MSR" con un degradado en tonos violeta y púrpura. A la derecha, el nombre completo "Mercedes Sánchez Redondo" escrito en una tipografía de estilo manuscrito en color gris oscuro.
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