Casa de Ramón Acín y Concha Monrás

m.s.Noticias

Casa de Ramón Acín y Concha Monrás. Huesca

Ramón Acín y Concha Monrás vivieron en Huesca, en la conocida como «Casa Ena», en la calle de Las Cortes, 3.

Ramón fue encarcelado varias veces durante la dictadura de Primo de Rivera, durante la monarquía de Alfonso XIII e incluso durante la Segunda República. ¿Los delitos? Sus artículos y sus ideales anarcosindicalistas. El fracaso de la sublevación de Jaca, que él apoyó para precipitar el izado de la bandera tricolor, lo obligó a exiliarse en París. Regresó tras la proclamación del 14 de abril.

Conchita y Ramón Acín, que trabajaba como profesor de Dibujo en las Escuelas Normales, contrajeron matrimonio el 6 de enero de 1923 en la iglesia de Santo Domingo.

Se instalaron en la casa del marido, en un piso del antiguo palacete de los Ena, situado en la calle de las Cortes. Vivían de alquiler compartiendo vecindad con otros miembros de la familia. En ese mismo año nacería Katia.
su primera hija, dos años después vendría al mundo Sol, última descendiente de la pareja.

Las niñas no iban a colegios de la ciudad porque tenían profesores en casa. Era una libertad vigilada, de modo que no leían un libro o no veían una película que antes no hubieran sido supervisados. Los padres odiaban la violencia y no deseaban que las niñas se recrearan en ella.

Ramón Acín llevaba su ideario anarquista a las cosas más domésticas y su mujer, lejos de disuadirle, le acompañaba entusiasmada en esta lucha a favor de un mundo más justo.

Concha sufría por los avatares políticos del marido pero disfrutaba de estar casada con un buen escritor, con un magnífico ilustrador y con un escultor en auge.

Aquel verano de 1936 Conchita y familia permanecían en la casa de Huesca. El día 17 de julio a Ramón un conocido le dijo que algo raro se estaba preparando.
En su casa nadie se alarmó lo suficiente pero tomaron precauciones, no salían y vigilaban los movimientos de los falangistas oscenses, que se habían presentado en varias ocasiones a buscarlo. El día 6 de agosto, a las cinco de la tarde, un grupo de ellos volvió a la casa con intenciones más ejecutivas. Concha fue presionada por los fascistas, que la golpearon hasta
obligar a su marido a abandonar el escondite.
El matrimonio fue llevado a la cárcel. Por la noche Ramón sería fusilado en las tapias del cementerio, siendo una de las ciento treinta personas que cayeron ese día.

Conchita estuvo presa hasta el día 23 de agosto, en una celda sin luz y sin colchón, acusada de haber insultado a la autoridad. Ese día fueron fusiladas ciento treinta y ocho personas, entre ellas la esposa de Ramón Acín y madre de Katia y Sol. Dejó un recado a una compañera de cárcel: Dales besos a mis hijas, si es que llegas a salir.

Tras aquella tragedia, Katia y Sol, fueron obligadas a llamarse Ana María y María Sol.

En el saqueo oficial. Un mural dedicado a Galán y García Hernández fue arrojado al Isuela y buena parte de las antigüedades coleccionadas por Ramón Acín y conservadas por Concha
Monrás fueron robadas por los falangistas. La casa fue desmantelada y las niñas pasaron a vivir con unos tíos, junto a unas primas.

En 2005, el sindicato CNT colocó una placa conmemorativa en su domicilio de la calle Cortes.

Placa  casa de Ramón Acín y Concha Monrás
Facebookredditpinterestlinkedintumblrmail