La localidad zaragozana celebrará el próximo 26 de abril un acto de homenaje a los represaliados del franquismo y al guerrillero José Manuel Montorio «Chaval», reafirmando su compromiso con la reparación histórica.
El silencio será roto por la fuerza del recuerdo. El próximo 26 de abril, a las 12:00 horas, el cementerio municipal de Borja se convertirá en el epicentro de un acto de homenaje a los borjanos muertos y represaliados por la dictadura franquista, con un reconocimiento especial a la figura del guerrillero José Manuel Montorio, conocido como “Chaval”.
Organizado conjuntamente por la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica de Aragón (ARMHA) y el M.I. Ayuntamiento de Borja, el evento honrar a quienes perdieron la vida por defender la libertad.
Un acto para el reencuentro
El evento, abierto a toda la ciudadanía, se celebrará en el cementerio de la localidad y contará con la participación de representantes institucionales, miembros de ARMHA, familiares de las víctimas y vecinos que desean sumarse a este ejercicio de recuerdo y dignidad. Y las voces de María Confussión y el Coro Libertario de Torrero.
«No se trata de reabrir heridas, sino de limpiar aquellas que nunca cerraron por falta de verdad. Honrar a nuestros vecinos es un acto de salud democrática».
El contexto: Una represión que marcó a una generación
Borja, como tantos otros municipios españoles, arrastra una historia marcada por la tragedia de la guerra y la posterior dictadura. Decenas de borjanos fueron asesinados o desaparecieron en aquellos años, dejando tras de sí familias rotas y un silencio que ha perdurado durante décadas.
José Manuel Montorio, «Chaval»: El último guerrillero
Mención especial merece José Manuel Montorio Gonzalvo, apodado «Chaval». Nacido en Borja en 1921, su vida es el relato de una resistencia incansable. Montorio fue un destacado miembro de la Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón (AGLA), el grupo de maquis que mantuvo viva la lucha armada contra el franquismo en las montañas del Maestrazgo y la sierra de Cuenca mucho después de terminada la guerra.
Tras años de supervivencia en condiciones extremas y una posterior etapa de exilio en Praga, Montorio regresó a su tierra con la llegada de la democracia. Su figura representa la tenacidad de quien se niega a rendirse ante la injusticia. Fallecido en 2009, su legado es hoy un pilar fundamental de la memoria local, personificando la lucha de aquellos que, desde la clandestinidad, mantuvieron encendida la llama de la resistencia.
De Cuelgamuros a casa: El regreso de los 19
El homenaje incluirá asimismo un recuerdo especial a los 19 aragoneses cuyos restos fueron recientemente exhumados de una fosa común en Cuelgamuros, el enclave donde se encuentra el antiguo Valle de los Caídos. Este proceso, ha supuesto un paso decisivo en la recuperación de la dignidad de las víctimas, permitiendo avanzar en su identificación y ofrecer a sus allegados la posibilidad de un duelo digno tras décadas de incertidumbre.
Conclusión: La dignidad como horizonte
Este tipo de actos son herramientas fundamentales para construir una memoria democrática sólida. “No se trata solo de mirar al pasado, sino de entenderlo para garantizar que hechos así no vuelvan a repetirse”.
El próximo 26 de abril, Borja se convertirá así en un espacio de recuerdo compartido, donde pasado y presente se encuentran para rendir tributo a quienes fueron silenciados. Más allá del acto en sí, la jornada pretende ser también un llamamiento a la reflexión colectiva sobre la importancia de preservar la memoria, defender los valores democráticos y reconocer la dignidad de todas las víctimas.
En un tiempo en el que el debate sobre la memoria histórica sigue presente en la sociedad, iniciativas como esta refuerzan la necesidad de seguir avanzando en el conocimiento del pasado. Porque solo a través de la memoria y el reconocimiento es posible construir un futuro más justo y consciente de su historia.



