En marzo de 2023, las obras de renovación de la travesía urbana en Villamayor de Gállego sacaron a la luz un pedazo olvidado de la Guerra Civil. Sin embargo, lo que pudo ser un hito patrimonial acabó convertido en una herida abierta para la memoria histórica de la localidad.
Un descubrimiento esperado, una reacción inesperada
Durante décadas, los ancianos del pueblo habían hablado de su existencia. El refugio antiaéreo de la Guerra Civil no era una leyenda, pero sus accesos habían sido cegados hace tiempo. El viernes 3 de marzo de 2023, las máquinas que trabajaban en la travesía urbana —obras gestionadas por el Gobierno de Aragón y el Ayuntamiento— confirmaron los rumores al romper la cubierta de la estructura.
La sorpresa no fue el hallazgo, sino lo que sucedió después: en un intervalo de apenas 30 minutos, el refugio fue fotografiado por vecinos curiosos antes de que las máquinas procedieran a cubrirlo con tierra y hormigón de forma inmediata.
El refugio «invisible»
Según los testimonios y las pocas imágenes que pudieron captarse, el refugio presentaba unas características singulares:
- Dimensiones: Aproximadamente 15 metros de largo por 2 de ancho.
- Construcción: Excavado directamente en la piedra de yeso del subsuelo, típica de la zona.
- Estado: A pesar de los años, la estructura se mantenía estable hasta que las excavadoras impactaron con ella.
Críticas y legalidad
Los críticos señalaron que los vestigios de la Guerra Civil están protegidos por la Ley de Patrimonio Cultural de Aragón, que exige la paralización de las obras y la comunicación inmediata a los servicios de Patrimonio ante cualquier hallazgo arqueológico.
«Fue una oportunidad perdida para documentar nuestra historia. En lugar de evaluar su valor, se optó por la vía rápida para no retrasar las obras», lamentaron algunos vecinos a través de redes sociales.
Un final bajo el asfalto
A pesar de las quejas y del eco en medios regionales como el Heraldo de Aragón, el refugio de Villamayor volvió al silencio. Hoy, los vehículos circulan sobre un espacio que una vez sirvió de protección contra las bombas, dejando una pregunta en el aire: ¿Vale más el cumplimiento de un plazo de obra que la conservación de la identidad de un pueblo?
La travesía está terminada, pero la memoria del refugio permanece ahora solo en las fotografías digitales de quienes llegaron a tiempo antes de que la tierra lo cubriera todo de nuevo.
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