Simbolos

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 Clarín que se utilizaba en Radio Nacional   cuando iban a comenzar las noticias.                

Pocos saben qué muchos de los símbolos cotidianos con los que convivimos día a día son herencias de la dictadura.

Elementos de la vida cotidiana que han escapado, por así decirlo, a las leyes de Memoria Histórica vigentes.

Emblemas y nombres que resultan especialmente significativos porque son evidencia del desconocimiento o la apatía de nuestra sociedad para con nuestro pasado más reciente.

Algunos ejemplos:

Radio Nacional de España no se llama “nacional” por casualidad, la fundó Millán Astray el 19 de enero de 1937 en plena guerra española.

El adjetivo “nacional” servía para diferenciarla de las emisoras gubernamentales, ellos se atribuyeron el calificativo preferible, sin duda, a radio rebelde, golpista o sublevada.

Naturalmente, era un órgano de propaganda del gobierno de los generales.

Ahí sigue su nombre sin que nadie lo haya cuestionado en democracia, quizás porque “nacional” ya era una palabra de uso común, sin concomitancias peyorativas.

Lejos hoy de ese “parte”, cuando las noticias se daban solo desde ésta emisora para controlar con eficacia la información que le llegaba a la población (así fue durante decenios), una práctica poco democrática pero, qué queréis, era la radio de los fascistas.

Asimismo, el emblema actual de uno de los cuerpos más temidos por el proletariado y el campesinado español durante gran parte del siglo XX ( y que ahora, por contra, goza de más aceptación popular, zarpazo terrorista mediante), es el fáscio y la espada de la Guardia Civil.

Es un símbolo nuevo en su Historia que sustituiría a las letras G y C entrelazadas, que aún adornan los uniformes históricos del cuerpo y que fue introducido en 1943.

A pesar de su significado oficial: fáscio, Justicia estatal y espada, como fuerza para aplicarla; no se nos escapa qué significado adquirió por esas fechas el fascio, símbolo nacional de la Italia Mussoliniana y del fascismo aliado de Franco.

Cierto es que, en muchos países, como en Estados Unidos o Francia por ejemplo, esos fasces adornaban por su significado original (y aún lo hacen) las sedes parlamentarias de algunas democracias, pero la fecha y las circunstancias políticas no dejan lugar a muchas dudas sobre su significado en nuestro país en ese momento histórico, es el tiempo el que las ha desprovisto de ese significado original que presumiblemente tenían.

Sobre la Guardia Civil, que acaba de cumplir su 175 aniversario, cabe añadir que no parece muy de recibo que en algún memorial, recordando a los caídos en servicio, se ponga al lado de crueles y reconocidos asesinos golpistas, muertos defendiendo la rebelión contra el gobierno legítimamente constituido, (y muchos de ellos por eso mismo apartados oficial y legalmente de ese Cuerpo) al mismo nivel que abnegados servidores de la sociedad muertos en defensa de la democracia o de sus conciudadanos.

Qué un Cuerpo o Institución se muestre realmente democrático se juzga, además de por sus acciones, precisamente por estos detalles, así no les hacen ningún favor a sus compañeros más heroicos.

Es significativa también, la permanencia de la cruz de San Andrés en los estabilizadores de los aviones militares españoles.

Al principio de la guerra de España los aparatos que atacaban y defendían al gobierno eran obviamente del mismo modelo, todos procedían de la misma aviación.

De resultas de confusiones y “fuego amigo” se decidió rápidamente ir modificando las escarapelas identificativas.

La República, comenzando por su escuadrilla de Sariñena, puso grandes cinturones rojos en alas y fuselaje para que sus aparatos fueran reconocidos a distancia, manteniendo la bandera en la cola, de ahí su nombre “alas rojas”.

Los aparatos rebeldes comenzaron tapando la escarapela con pintura negra, que luego decoraron de diversas formas (sobre todo con el yugo y las flechas). Por si no quedaba claro, unas grandes X también comenzaron tapando la insignia, se asumió este símbolo como propio y comenzó a adornar, aparte del propio círculo negro, alas y cola de los aviones.

El Ejército del Aire, ya con grado de tal, se creó en octubre de 1939. Sin la aviación contraria enfrente, se adopta de nuevo la escarapela roja y gualda, conservándose la equis, antigua tachadura como cruz de San Andrés en la cola, y así seguimos.

Otra de esas cosas que han recibido legitimidad simplemente por el paso del tiempo, no por la ominosa historia de su origen.

Como ha sucedido con el Archivo General de la Guerra Civil Española, en Salamanca. Una institución creada en la retaguardia franquista que recibió decenas de miles de documentos incautados como botín de guerra en la España conquistada, y cuyo fin último era recabar información para el gran juicio del fascismo sobre la población, la Causa General, que tanto dolor y muerte causó durante años.

Hoy son, simplemente, una institución dedicada a conservar esos originales históricos, vaivenes políticos y reivindicaciones mediante.

A muchos nos gustaría, simplemente, que se conociera esta intrahistoria, pues significaría que estamos preparados para aceptarla y superarla, pero, y esto es lo que nos hace vulnerables como Democracia, no tenemos en general, ni idea de estas cosas, o simplemente nos importan muy poco.

Evidentemente esto ha pasado con instituciones y situaciones mucho más relevantes para la sociedad, lo que es muy significativo.

Son muchos más los ejemplos que podríamos poner: el águila de San Juan del Ejército de Tierra, que es otra aportación franquista. Se quitó de la bandera pero se mantiene la gorra de los oficiales de la democracia.

Y, por supuesto, el hecho de que la pervivencia de homenajes a la dictadura y sus representantes, se siga manteniendo en forma de calles, placas o monumentos, por la no aplicación estricta, tras tantos años de vigencia de las leyes de Memoria Histórica Democrática.

Como decía, no conocer la Historia, no saber el origen de los símbolos, no dar importancia a estos detalles, nos deja más indefensos frente al nuevo fascismo que vuelve ahora por sus fueros.

Y vuelven, como siempre, mintiendo conscientemente, sacando réditos de las flaquezas de una democracia en la que no creen, y sirviéndose de sus recursos para destruirla; lavando el cerebro de mucha buena gente del pueblo, envenenándonos la mente y el espíritu; usando los medios más modernos y viles, para, en medio de una pandemia, predicar el caos para su beneficio político, sin importarles las consecuencias.

Como decía Sandro Pertini, citando a Voltaire: moriría por defender que puedas expresar tu fe aunque sea contraria la mía, pero el fascismo no es una creencia política, porque es la antítesis de cualquier fe política, ya que no las respeta. Oprime y persigue a todas las creencias políticas o religiosas que no sean la suya.

Aprendamos de la historia, también de sus imágenes, pongamos cada cosa en su sitio, conociéndola, seguro que tenemos una mejor perspectiva de nuestra realidad social actual. Persigamos la incitación al odio, no caigamos en sus falacias y trampas y en su discurso simple y condenatorio.

Tolerancia es democracia y, también, la democracia ha de tener sus propios símbolos, símbolos de todos para todos.

ENRIQUE GÓMEZ ARNAS

 PRESIDENTE ARMHA

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