El 30 de abril de 2006 el municipio zaragozano de Castiliscar inauguró un monolito, en el cementerio de la localidad, dedicado a los vecinos que fueron víctimas de los fusilamientos, la desaparición y el exilio forzado durante la dictadura franquista.
Con la instalación de este monumento, la fosa común de Castiliscar, que alberga los restos mortales de varios habitantes del pueblo, queda dignificada. La intervención memorialista busca rescatar del olvido los nombres de aquellos ciudadanos que perdieron la vida a consecuencia de la violencia represiva que siguió al golpe de Estado de 1936.
El memorial, diseñado por el arquitecto Ángel Comeras, consiste en un gran bloque de piedra con pequeños cubos que simbolizan a quienes sufrieron prisión, represalias, humillaciones o persecución por mantenerse fieles a sus ideales democráticos y una placa conmemorativa integrada en el monolito con la identidad de las víctimas que fueron ejecutadas por las tropas rebeldes.
Asimismo, el monumento rompe las fronteras del exilio al incorporar el nombre de un noveno vecino de la localidad, cuya trayectoria truncada simboliza el drama de los exiliados españoles: tras huir de la dictadura en su patria, fue capturado en Europa Occidental y posteriormente asesinado por el régimen nazi en el campo de concentración de Gusen-Mauthausen a finales de 1941.
Los nombres van acompañados de dos inscripciones:
Memoria, justicia y dignidad a los que sufrieron por la libertad.
El Ayuntamiento y el pueblo de Castiliscar, recuperando la memoria colectiva, rinden homenaje y reconocimiento a los vecinos víctimas de la represión franquista.
Personas que figuran en la placa:
Comarca de las Cinco VillasTambién, para todas aquellas personas que sufrieron prisión, vejaciones, represalias, daños físicos o morales por venganza, envidia o por ser fieles a sus convicciones democráticas.
Castiliscar, Año 2006. LXXV aniversario de la proclamación de la II República.

