El muro del silencio en Cadrete: cuando un olivo y una placa son «demasiado» para la derecha

m.s.Noticias

Hay silencios que gritan. En Cadrete, el silencio sobre lo ocurrido aquel 2 de septiembre de 1936 pesa como una losa de granito sobre la conciencia institucional del municipio. La reciente propuesta presentada por el grupo Chunta Aragonesista (CHA) buscaba algo tan humano y tan básico que cuesta entender cómo alguien, en pleno siglo XXI, puede encontrar motivos políticos para levantar un muro frente a ella.

La iniciativa era de una sencillez casi poética: plantar un olivo como símbolo de paz y colocar una placa con los nombres de Julio Corzán Casanova, Andrés Benedico Sierra, Vicente Casanova Lázaro y Vicente Lobaco Buil. Cuatro vecinos a los que les fue arranacada la vida.

Sin embargo, la derecha política ha decidido que este no es el momento, o quizás, que nunca lo será. Al rechazar esta moción, no solo se niega un espacio físico de recuerdo en el parque junto al cementerio; se está enviando un mensaje devastador a las familias: vuestro dolor sigue sin tener estatus oficial en el ayuntamiento que también es vuestro.

Resulta paradójico que quienes suelen apelar a la «concordia» para evitar debates sean los primeros en bloquear los símbolos que precisamente la construyen. Un olivo no es un arma. Una placa con nombres no es un ataque. Es, simplemente, el reconocimiento de que la historia de Cadrete está incompleta si se le arranca una página a base de violencia y luego se pretende que el vacío no existe.

El argumento del rechazo suele disfrazarse de «no querer reabrir heridas». Pero el pasado de Cadrete no está dormido; está vivo en los nietos de esos hombres que hoy siguen esperando que su pueblo les diga que lo que pasó estuvo mal. La memoria no es una cuestión de bandos, es una cuestión de higiene democrática.

Noventa años después, el miedo parece haber cambiado de forma pero no de fondo. Mientras otros municipios avanzan hacia una madurez que permite honrar a los represaliados con normalidad, en Cadrete se prefiere el olvido impuesto. Un olivo y una placa. Tan poco para algunos, pero tanto para la dignidad de un pueblo que se niega a olvidar a los suyos.

Logotipo de Mercedes Sánchez Redondo. A la izquierda, un isotipo circular formado por las iniciales "MSR" con un degradado en tonos violeta y púrpura. A la derecha, el nombre completo "Mercedes Sánchez Redondo" escrito en una tipografía de estilo manuscrito en color gris oscuro.
Facebookredditpinterestlinkedintumblrmail