Mis abuelos tampoco

Mercedes SanchezArtículos de opinión, Noticias3 Comments

Ayer, Isabel Díaz Ayuso, Presidenta de la Comunidad de Madrid , se jactaba de que “sus abuelos nunca le habían hablado de la guerra civil porque le querían libre de odios”.

La relación de confianza que tuviera con sus ancestros pertenece al ámbito privado y, por tanto, ni me concierne ni importa pero, en todo caso, jactarse del desconocimiento de la Historia de España, especialmente de la contemporánea, como se deduce de sus palabras, es algo que me es incomprensible y que, a mi juicio, en la práctica inhabilita para un correcto ejercicio de la acción política.

Mi abuelo paterno tampoco me habló nunca de la guerra. Lo fusilaron los fascistas en Zaragoza, que no fue frente, en la represión de inicio de la guerra en noviembre de 1936.

Pero sí me habló mi familia porque si no, no hubiera entendido por qué toda mi familia materna tuvo que abandonar Angüés (Hoya de Huesca) en 1939 y exiliarse en Francia, ni cómo pudo salir adelante mi abuela paterna, viuda de un republicano socialista, en un ambiente de genocidio y represión sistemática.

Y crecí libre de odio, pero no ignorante de mi historia familiar que avivó mi interés sobre la Historia en general y la de Europa y mi país en particular.

Jorge Marqueta Escuer.

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3 Comments on “Mis abuelos tampoco”

  1. Mi abuelo Antonio tampoco pudo contarme nada acerca de la Guerra Civil; su hijo Manuel (mi tío) tampoco pudo. Ambos fuero vilmente asesinados en Cañete de las Torres (Córdoba) en octubre del 36 por los milicicianos y abandonados en campo abierto, apenas cubiertos por unas piedras. Su único “delito” fue ser votantes de la CEDA y poseer algunas tierras. Mi padre, que pudo librarse de la muerte porque el 18 de julio estaba en Córdoba (capital), donde triunfó el alzamiento militar, si me lo pudo contar, sin odios y con el ánimo de que nunca más hubiese una gurra fraticida.

    Hasta el redescubrimiento de “frentismo guerracivilista” por el nefando Zapatero, la reconciliación entre españoles iba por el buen camino. Pero de nuevo parece que estamos condenados, como una maldición, al enfrentamiento destructivo.

  2. Mi abuelo José tampoco me contó. Tampoco pudo. Fue fusilado en Sevilla el 24 de julio de 1936 por orden de Queipo de Llano. Mi abuela María Teresa tampoco me contó. Se lo impidió el dolor y el miedo por sus hijos. Solo a su muerte se reveló una parte trascendente de la historia familiar que ya nunca olvidaremos.

  3. Frente a la ignorancia, el conomiento. Frente a la cutredad, la elegancia. Frente a la miseria humana, la dignidad. Enhorabuena, Sr. Marqueta, por su inmejorable respuesta y por su recuerdo emocionado hacia sus antepasados represaliados. Me solidarizo con usted.

    Quizá a la Ayuso no le hablaron de la guerra porque le hablaron de Franco, y siempre bien, con admiración y fascinación. Por eso siempre ha sido una ignorante muy feliz y a salvo de odios.

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