Justicia tras el olvido: Benito Barcos regresa a Fuendejalón 90 años después

m.s.Noticias

Tras ser exhumado del Valle de Cuelgamuros (antiguo Valle de los Caídos) e identificado mediante pruebas de ADN, los restos del sastre y sindicalista fusilado en 1936 han sido entregados a su familia en un acto cargado de memoria y dignidad.

Un largo camino desde la «saca» de Borja

Benito Barcos Laborda tenía 61 años cuando la violencia de la Guerra Civil llamó a su puerta. Vecino de Fuendejalón (Zaragoza), de oficio sastre y militante de la UGT, su perfil lo convirtió en objetivo de la represión franquista en los inicios del conflicto. En 1936 fue capturado y trasladado a la cercana localidad de Borja para ser fusilado.

Testimonios familiares narran que Benito intentó luchar por su vida hasta el último aliento: trató de saltar del camión que lo conducía a la muerte, pero fue interceptado por sus captores. Su cuerpo, inicialmente depositado en una fosa común en Borja, terminó formando parte de los traslados masivos que el régimen realizó en 1959 para llenar las criptas del Valle de Cuelgamuros sin el consentimiento de sus allegados.


La ciencia al servicio de la reparación

El proceso de recuperación ha sido una carrera contra el tiempo y el olvido. Durante cuatro años, la familia de Benito, apoyada por asociaciones de memoria histórica, trabajó incansablemente para localizar sus restos.

  • El hallazgo: Aunque siempre creyeron que estaba en Borja, la pista de un conocido les alertó de que Benito podía haber sido trasladado al Valle en una «saca».
  • La identificación: Dado que sus cuatro hijos y sus nietos ya han fallecido, la identificación genética ha sido posible gracias al ADN de sus bisnietos, quienes han mantenido viva la llama de la búsqueda.

«Lo triste es que sus nietos, que fueron quienes más lucharon por encontrarlo, ya no están aquí para ver este momento», lamentaba Carmen Ondiviela, familiar del fallecido, durante el acto de entrega.

El último adiós en su tierra natal

Este domingo, 12 de abril de 2026, el círculo finalmente se ha cerrado. En un acto solemne organizado por la Asociación de Familiares y Amigos de Asesinados y Enterrados en Magallón (AFAAEM),  inicialmente el acto esta previsto en el panteón republicano que la asociación poseé en el cementerio municipal, pero tuvo que trasladarse a espacio cubierto debido a la lluvia, los restos de Benito Barcos han sido entregados a sus familiares.

El evento no solo ha servido para dar sepultura digna a un vecino, sino también como un recordatorio del deber de las instituciones con las familias de los desaparecidos. La entrega de los restos representa una victoria simbólica frente al anonimato de las fosas comunes.


Un mensaje para el futuro

La recuperación de Benito no es un acto de revancha, sino de estricta humanidad y justicia histórica.

Con el entierro de Benito Barcos, Fuendejalón recupera a uno de sus ciudadanos, y la historia de España resta un nombre a la larga lista de «olvidados» que aún aguardan su regreso a casa.

Logotipo de Mercedes Sánchez Redondo. A la izquierda, un isotipo circular formado por las iniciales "MSR" con un degradado en tonos violeta y púrpura. A la derecha, el nombre completo "Mercedes Sánchez Redondo" escrito en una tipografía de estilo manuscrito en color gris oscuro.
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