12 de noviembre de 2025
La historia del Túpolev SB-2, conocido popularmente como Katiuska, ha formado parte del imaginario colectivo de Mosqueruela desde aquel gélido 12 de enero de 1938. Sin embargo, tras décadas de silencio y piezas de fuselaje reutilizadas como tapas de pozo, la ciencia toma el relevo de la memoria. La asociación científica ArqueoAntro ha iniciado oficialmente los trabajos para localizar y exhumar los restos de los tres tripulantes republicanos derribados durante la cruenta Batalla de Teruel.
Un objetivo, tres nombres
La misión, financiada por el Gobierno de Aragón (DGA) mediante fondos estatales, busca cerrar una herida abierta hace más de 80 años. Los protagonistas de esta búsqueda son:
- Capitán Antonio San José Pérez (Piloto).
- Capitán Ramón Marsal Carrasco (Observador).
- Teniente Mario Vallejo Palacios (Ametrallador).
El proyecto nació del impulso de la Asociación de Familiares de Víctimas del Frente de Levante, tras la petición de un descendiente del piloto hace ya cinco años. El objetivo es claro: identificación genética y una sepultura digna.
Más allá de la aviación: La fosa de los combatientes
Se estima que en el entorno del cementerio viejo de Mosqueruela yacen los restos de más de una veintena de combatientes de ambos ejércitos.
«En el Maestrazgo y en Gúdar-Maestrazgo se observa un patrón común: inhumaciones colectivas en los alrededores de los camposantos cuando el espacio interior se agotaba».
Estado de los trabajos
Desde el inicio de la campaña el pasado fin de semana, un equipo de siete técnicos trabaja sobre el terreno. Hasta el momento:
- Se han realizado sondeos tanto en el interior como en el exterior del recinto.
- Han aparecido restos óseos fragmentados que presentan posibles traumatismos, pendientes de análisis exhaustivo en laboratorio.
- Se busca confirmar si el enterramiento sigue la lógica de las fosas comunes de guerra documentadas en la provincia.
El fuselaje que se convirtió en memoria
El derribo del avión en 1938 es un episodio «vivo» en Mosqueruela. Prueba de ello es que una pieza del fuselaje de la aeronave, tras servir durante años para cubrir un pozo de agua local, fue recuperada y hoy se exhibe en el Ayuntamiento.
Este esfuerzo arqueológico se suma a un homenaje realizado en 2023 por la Asociación de Aviadores de la República (ADAR), quienes colocaron una placa conmemorativa en el cementerio donde hoy las palas buscan la verdad física de la historia.


