Cada 24 de agosto conmemoramos el rugido de aquellos republicanos exiliados que rompieron el yugo nazi en el corazón de Francia.
Eran las 21:22 horas del 24 de agosto de 1944 cuando la historia de Europa dio un vuelco definitivo. En medio del estruendo de los motores unos semiorugas blindados cruzarón la Plaza del Hôtel de Ville de París. Sobre su coraza metálica no ondeaba únicamente la bandera de la Francia Libre; portaban nombres cargados de dolor, nostalgia y rebeldía: «Ebro», «Madrid», «Guernica», «Teruel» o «Guadalajara». Eran los hombres de la 9ª Compañía de la 2ª División Acorazada del general Leclerc, universalmente conocida como «La Nueve».
Aquellos hombres, que habían sobrevivido a los horrores de la Guerra Civil y a los campos de concentración del sur de Francia, no sabían de descanso. Tras cruzar media Europa combatiendo al fascismo con la convicción inquebrantable de que derrotar a Hitler era el primer paso indispensable para liberar algún día su propia patria, se convirtieron en la punta de lanza de los ejércitos aliados que barrieron a la Wehrmacht alemana en la capital gala. Fueron los primeros en entrar, los primeros en disparar contra el enemigo atrincherado y los primeros en plantar cara a la tiranía en el mismísimo corazón de París.
«De la memoria colectiva nos han robado a tantos luchadores por la libertad… No seremos una sociedad plenamente democrática hasta que incorporemos a quienes más lucharon por ella contra el fascismo.»
Una deuda histórica ineludible
Durante décadas, el heroísmo de estos combatientes permaneció sepultado bajo el peso de los silencios oficiales y los relatos edulcorados. La historiografía tradicional hurtó al pueblo español el reconocimiento que merecían estos héroes sin patria oficial, exiliados del franquismo y olvidados institucionalmente en su propia tierra. Sin embargo, el esfuerzo incansable de la memoria democrática ha conseguido devolverles el lugar de honor que siempre les correspondió en los libros de historia.
Recordar el 24 de agosto no es un mero ejercicio de nostalgia arqueológica; es un acto de estricta justicia cívica y un antídoto frente al auge de los totalitarismos. Su ejemplo nos enseña que la libertad no es un regalo gratuito, sino una conquista colectiva que exige coraje, solidaridad y memoria frente a la barbarie.
Llevar la memoria a cada rincón: Nuestra Exposición itinerante
Para que su legado no se pierda entre las páginas de los manuales y llegue especialmente a las nuevas generaciones, desde la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica de Aragón (ARMHA) hemos impulsado una exposición dedicada a «La Nueve».
La muestra incluye la maqueta del icónico vehículo blindado, el half-track, la reproduccion de su banderin, se puede adquirir la insignia de la compañia en forma de pin, que transportan al visitante directamente al escenario de aquella gesta heroica.
A disposición de colectivos y asociaciones de forma totalmente gratuita
Desde ARMHA creemos firmemente que la cultura y la memoria histórica deben ser accesibles y pertenecer a la ciudadanía. Por este motivo, la exposición sobre «La Nueve» se encuentra plenamente a disposición de colectivos sociales, asociaciones culturales, centros educativos y ayuntamientos que deseen albergarla en sus localidades.
Con el firme propósito de facilitar su difusión y garantizar que el mensaje de libertad de aquellos combatientes resuene con fuerza en todos los rincones, su préstamo es absolutamente gratuito.
¿Quieres llevar la exposición a tu localidad o colectivo?
Invitamos a todas las entidades interesadas a consultar los detalles y coordinar el préstamo a través de nuestra web:


